Tengo dos nombres. El primero empieza con la letra M y el segundo con L. Mis historias sentimentales giran alrededor de sujetos cuyos nombres comienzan con las letras mencionadas.
No sólo eso, puedo separarlos por grupos según letra y tipo de error (tomando errores por exceso o por defecto).
El grupo de la M siempre comete errores por defecto. Con los M nunca encabezaré la lista de sus prioridades. Son de no cuidar mucho a quien tienen al lado porque están muy entretenidos mirándose el ombligo. Son de los ausentes, poca llamada y verse una vez por semana es más que suficiente.
Con el grupete de la L tengo un problema aún mayor. Las dos L que conocí, no son sólo sos L, también tienen el mismo nombre y además eran iguales. Aprendí a huir de los portadores de este nombre. Sus errores son por exceso absoluto. Son de los que ahogan con tanta presencia, se vuelven controladores y terminan metiendo miedo tipo atracción fatal. Intentan complacerte en todo aunque no lo pidas y aunque eso implique cambiar su forma de ser. Terminan persiguiéndote, no aceptan un no como respuesta, son perseverantes hasta rozar el límite de lo indigno,
Qué diría el Sr. Freud o el Sr. Lacan sobre esto? Probablemente que soy una pelotuda.
Yo, por las dudas, me dispongo a conocer el resto del abecedario.

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