Apareciste como solés hacerlo, de noche, cuando la luz se apaga y bajo las defensas, cuando mi cuerpo se queda quieto y mi cabeza viaja.

Soñé y me encontré con vos, no te puedo culpar, fui yo la que te buscó. Te saqué de adentro mío y te acaricié. Toqué tu piel y era suave y mis mimos, como siempre, como antes, te gustaron. Tenías una cara que pedía por favor que no pare nunca pero paré y desperté.
Amanecí con bronca por haberte ido a buscar a un lugar donde siempre te voy a encontrar, porque volví a ver tu cara, por traerte a mi cama sin tu consentimiento y sin el mio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario